El libro comienza confesando que el autor mismo no quería publicar el libro con su nombre, a riesgo de que su protagonismo le quitara perspectiva a su narrar, pero descubrió que esto en si mismo lograba una de los efectos devastadores que sus captores esperaban: despojar al hombre de su identidad.
Viktor no fue empleado como psiquiatra y trabajaba excavando y montando rieles para trenes y que su número (dado que al ingresar los presos eran despojados de toda posesión material) era el 119,114 y que los Capos y Comandantes únicamente tenían que ver su número para poder identificarlo en el campo.
Existen 3 estados mentales por los cuales los preso pasan en su “residencia” por Auschwitz. El periodo posterior a su admisión es el primero: el estado de shock se presenta cuando, viajando en el tren pero no saber a dónde exactamente se dirige y se alcanza a ver la señal de Auschwitz y la cerca de púas por doquier. Había en las personas una sensación de que las cosas se arreglarían al ultimo momento. Al desembarcar, pasan por la primera inspección, las personas que lucen viejas y enfermizas van a la izquierda directamente a los crematorios y las de la derecha proseguían a ducharse. En esta parte los presos identifican como su cuerpos desnudo es todo lo que les queda y un sentido del humor obscuro se siente en el ambiente. Con el pasar del tiempo, Viktor descubre que el cuerpo lo puede tolerar casi todo y que los libros de texto mienten- o quizá nunca habían llevado hasta el extremo la calidad humana. Limpieza bucal, vestir, lavarse y cuidar de uno mismo no tenia afectos adversos cuando se descuidaban a esa extremo.
También en esta primera etapa la consideración de suicidio se contemplaba más certeramente. Lo único que se tenía que hacer era lanzarse a la valla electrificada. Un día, una persona que tenía tiempo allí y parecía al borde de la demencia entro al lugar donde estaban y les dio consejos acerca del doctor del lugar y su piedad ante prisioneros, y aunque engañosa, este prisionero les dio un consejo práctico más importante: “rasúrense, aunque tengan que vender e ultimo pedazo de pan o cigarros, es muy importante licor jovial y apto para trabajar”
“Hay cosas que deben hacerte perder la razón sino no tienes ninguna“
Atribuida a Lessing
En la segunda etapa entraba la apatía , la indiferencia después de ver la tortura y el sufrimiento constantemente. Mientras que al inicio ocurría cierta sorpresa y disgusto, con el tiempo esa reacción se convertía en mero desencanto y desigualdad con la situación externa. Se puede distinguir en esta segunda etapa al que todavía está en la primera. Se ignora cualquier afecto y sentido humano y se comienza a desprender uno de la vida misma. Aunado al dolor de los azote inesperados de los guardias se añadía el sufrimiento de la injusticia que se permitía a su condición.
En relatos a través de la obra se asemeja bastante a lo que Primo Levi más explícitamente explica como “street smart” o esa habilidad para hacerte de conocimiento práctico en tu ambiente. En la historia de su Capo para ganarse sus favores y poder alargar su estancia: su molestia en los pies, un tazón de sopa más grande. Volviendo al estado de apatía que caracteriza la segunda etapa, es en realidad un mecanismo de autodefensa y así los deseos se ejemplificaban aún más en los sueños.
Pero ¿que exactamente sueña un prisionero? Simple: a pan, pastel, cigarros y un baño caliente. El deseo a la comida se convertía en todo lo que los prisioneros pensaban y argumentaban en detalles de las comidas que prepararían cuando esto terminará. Debido a lo inadecuado de la dieta, el cuerpo se comía así mismo y las personas simplemente morían de hambre, en incluso se podía anticipar quien sería el siguiente. Uno incluso puede llegar a pensar: esto que me cargo es ya un cadaver… toda la energía mental se invertía en esperar la comida, racionar y encontrar en ella reposo. Debido a la malnutrición, cualquier deseo sexual desaparecía casi por completo.
Por el contrario, lo religioso y político se dejaba ver casi en todo momento e ilustraba de alguna manera lo que es capaz el ser humano y en donde encuentra reposo. Personas de intelecto, aunque no exactamente constituidos físicamente, sorprendentemente sobrevivían debido a los lugares donde la mente encontraba reposo. Narra la experiencia donde, acordándose de su esposa en una marcha fría, le llegó la idea de que el amor es el fin último del género humano, la razón por la cual los poetas escriben y los amorosos cantan. A este punto el no sabía si su esposa estaba viva o no, pero no importaba pues la memoria de saber que estuvo con ella era más grande que las infinitas torturas físicas que pasaba todos los días. La menta a veces viajaba a lugares tan específicos y encontraba descanso en imaginar la vida después de los campos.
Después hay arte y colores
Frankl describe como uno podía apreciar la naturaleza como antes no lo había podido hacer, como el gris marcaba ciertos otros días pero la luz iluminaba cuando hablaba con su querida. El autor describe además como el arte venía apreciado (aunque fuera cabaret improvisados) y las reuniones de personas de esta manera era preferida en ocasiones a la comida. El canto y la recitación de poemas era premiado y la inteligencia de calle (como decía Primo) en ocasiones determinaba si sobrevivía a “el Capo asesino”. Recuerda que la música, o lo sublime tenía un contraste casi grotesco ante el fondo del momento.
La desgracia y sufrimiento de los hombres es relativa y lo que hacía feliz eran las pequeñas cosas en comparación. Como en ocasiones era favorable estar enfermo y pasar el tiempo encerrado, calientito. Así mismo, el estableció unas reglas para dejar, al ser lo más sincero a sí mismo y a los demás, el “destino” tomará su curso y no tomar decisiones apresurarás por miedo a la muerte- véase la Muerte en Teherán. Dentro de esta etapa de apatía, la violencia se hacía común dentro de las clases con influencia- Capos, cocineros, y los demás, este estado de violencia era instigado también por el hambre, poco sueño y la falta de cafeína, tabaco o drogas. Cuando el autor comienza a trabajar en la sección donde tratan a pacientes con tifo, experimenta otra cara de los campos de concentración pero no se deja llevar por el complejo de superioridad que contagiaba a muchos prisioneros contra prisioneros.
Los prisioneros, así como los trabajadores desempleados, pasan por un estado de existencia provisional. Para darse a la tarea de entender la capacidad psicologica y los efectos de estas condiciones extremas, Viktor Frankl se pregunta si es que somos unicamente accidentes de nuestra condición (economica, politica, social, etc) dejandonos sin escapatoria y obligándonos a aceptar las condiciones externas. A caso tiene el hombre alguna decision?
El responde la pregunta en tanto como experiencia y en principio, debido a sus estudios (definitivamente influenciados por la experiencia misma) – Habia actos heroicos pero nada se compara con los momentos en los cuales, en contra del espíritu de preservación y los terrores de los daños psíquicos, algunos prisioneros actuaban de manera heroica y tomando decisiones que beneficiaban a los compañeros.
Todo puede ser arrebatado del ser humano pero no su habilidad de escoger su actitud en cualquier situación – de escoger su propio sentido: esa es la ultima de las libertades humanas.
A traves del dia nos confrontamos con miles de decisiones que hacemos, pero nosotros tenemos la mayor decision de todas, lo que nos pasa significa para mi y que hacemos al respecto. Existe un grado de independencia mental, aun en situaciones tales. Asi mismo la manera en que se le da sentido y significado al sufrimiento tambien constituye parte de la experiencia uy ayuda a sobrevivir.
La manera en que los prisioneros veían e interpretaban el tiempo era un factor determinante en la perdida de significado: ellos no podian saber cuanto tiempo su estancia duraria y esto hacia que el futuro no tuviera sentido, que no se pudieran hacer planes y la depresión, la apatia y las ganas de no vivir incrementaban en los prisioneros. El dia podia parecer tan extenso en sufrimiento trabajando afuera en el frio y el mal trato de los capos asi que parecia que nunca acabaria y asi mismo las semanas pasaban en un abrir y cerrar de ojos.
La respuesta de muchos antes las condiciones terribles (varias de las maneras de dar significado) fue aferrarse a vivir en el pasado, a desasociarse de la realidad y no mirar ni al futuro con expectativa ni al presente con interes. La habilidad de mirar al futuro es la habilidad de mantenerte alerta en los momentos donde la existencia nos pone a la prueba. Para Viktor, aun en el frio polaco el se daba a la tarea de imaginarse su vida despues de ser liberado, dando clases de psicología en una aula caliente llena de estudiantes hablando de esa experiencia y como describía lo que ahora vivia. Esto lo ponia en un estado de alerta y curiosidad y aun mas, le daba significado a su presente. La idea de terminar el libro le daba un proposito a sus dias.
La tarea de los prisioneros, si es que querían sobrevivir, era encontrarle el “Porque” a su existencia, y en haciendo esto se podría sufrir cualquier “Como”
Lo fundamental era un cambia en la actitud hacia la vida, que no se concretaba en meditación o discurso sino en accion. Asi pues era la responsabilidad de los que habian, como el autor, encontrado algun proposito era enseñar a los desesperados y desahuciados que la pregunta que hacían era la equivocada: no preguntarse que esperaban de la vida sino lo que la vida esperaba aun de ellos. Asi pues, lo que se necesitaba era un cambio casi radical de ver la realidad. La vida significa, en última instancia, asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta adecuada a sus problemas y cumplir con las tareas que constantemente se proponen para cada individuo. Realizar las preguntas y responderlas.
La tercera etapa es lo que sucede después: la psicologia en la secuela de la liberación. Al salir del campo, se dejo de apreciar mentalmente la belleza de las cosas (los prados cubiertos de flores por nombrar una), casi como si se hubiera adormecido esa parte de uno después de tanto tiempo de trauma y dolor. No era esto el caso fisico pues el hambre incremento y otros placeres físicos aumentaron, pues el cuerpo tiene menos inhibiciones que la mente. Para muchos, el significado de liberación fue que ahora ellos podían oprimir en vez de ser ellos los oprimidos – la vida les debía algo y ellos estaban dispuestos a tomarlo a la fuerza. Aunado a esto el regreso imaginario, al saber que nadie los esperaba (no como ellos esperaban) y algunos o la mayoría de los familiares no regresaron.
Asi pues la amargura y la desilusión formaban parte de las secuelas seguidas a la liberación y solo un cambio de perspectiva podia ayuda a integrarse y salir del campo de exterminación mental el cual se había creado en ellos.