Marshall comienza dando un poco de contexto de cómo la comunicación no violenta se le ocurrió. Creciendo en Detroit y atestiguando los acontecimientos del año 1943 se hizo la pregunta de: ¿qué pasa dentro de nosotros que incita violencia hacia los demás? ¿Que nos apunta en esa dirección? La experiencia del autor demostró que esa no era nuestra naturaleza y que pertenecemos a una naturaleza de compasión, conexión y amor.
Estudiando psicología clínica- pues pensaba que todo era uña enfermedad. Y un maestro—> un maestro -> le hizo cambiar la versión de que las personas están condicionadas y educadas a la violencia y el pensar en la compasión y la conexión hacia los demás. Después de esto realizó unos estudios de religión y personas que compartían esas cualidades, así como lecturas de Carl Rogers: ¿que contribuye al proceso de sanar una relación?
¿Cuál es el propósito de la comunicación no violenta? Después la mecánica y su uso-
Ayudarnos a conectarnos con nosotros mismos y con los demás que sirva para que “vivamos y demos en compasión” sea más natural. El propósito mismo de dar en compasión es cuando hacemos “algo” para nosotros y con los demás cuando el propósito último es enriquecer la vida misma- contribuir a la vida. CNV- Lenguaje de la vida, lenguaje de necesidades y sentimientos, y la estructura en la cual la manejamos.
Marshall comparte el proceso y experiencias únicas.
¿Qué nos da vida dentro de nosotros mismos? – Resolver los conflictos envuelve ver el lado humano en nosotros.
¿Qué haría la vida más maravillosa?
Observar sin evaluar – Claro
Hablar del corazón- sincero, feelings and needs – los sentimientos son vida en acción. Es difícil vivir analizando sin estar conectado con lo que la vida nos tiene que decir.
CNV nos ayuda a hacer las dos cosas, a comunicar y conectar con la humanidad en las otras personas:
La podemos usar con nosotros mismos, a conectar con las personas más cercanas a nosotros y a resolver conflictos.
La manera en la cual nos comunicamos influye. Esto funciona a las relaciones interpersonales tanto como a un recurso a las comunidades que sufren violencia tribal: Rwanda, Israelí y Palestina, etc. Nos ayuda a entender el lado humano de cada uno.
Antes de comenzar, el autor describe algunos hábitos o malas maneras de cómo hemos sido educados a comunicarnos, que no resultan en mayor entendimiento.
Uno de las maneras en las cuales nos comunicamos es cuando usamos juicios morales; lo bueno o malo, justo o injusto en el discurso o cuando lidiamos con los demás, y eso impide un entendimiento efectivo. Lo que resulta mejor es observar, sin evaluar.
Eso no quiere decir que no tenemos que juzgar —> Juzgar una situación es determinante para sobrevivir? Pero tendríamos que aprender a juzgar más cuidadosamente, y sobre todo lentamente. Los juicios morales impersonales no nos invitan a pensar “Que vive en nosotros?” Así mismo, en las y como prueba, en las culturas donde el lenguaje es usado para describir las necesidades en vez de juicios hay más índices de violencia.
La pregunta es: ¿la vida está siendo servida o no?
“Más allá de ideas de bien y hacer mal, hay un prado- allí nos encontramos” Rumi
La tecnica-
Observar sin evaluar significa mencionar lo que Objetivamente es antes de mencionar lo que significa para nosotros: “Las minorías hacen X” “No me pones atención” “Siempre llegas tarde” y en su lugar: “He notado que los vecinos de Bulgaria no limpian la nieve de su cochera”, “Pienso que tienes muchas cosas que hacer” y “siento que ya van dos semanas que cuando la junta empieza a las 3, has llegado 15 minutos más tarde”. Partiendo de allí uno comienza a hacer preguntas que sirvan la vida misma.
Hemos sido educados a expresarnos con emociones muy simples sin mucho contenido ni dimensión. Nos han enseñado ah que las emociones son una cuestión de blanco y negro y eso se expresa con el uso del lenguaje. La analogía que hace el autor de entre comillas
Cuando hablamos en términos de ¿Cuál es su problema? Buscamos lo equivocado, sobre todo cuando no estamos de acuerdo con ellos o con nosotros mismos. Nuestra atención se concentra en analizar, calificar y evaluar niveles de “equivocaciones” en vez de pensar si la vida está siendo servida o no. Debido a nuestra educación, hemos sido programados de algún modo a ver la vida así, de ver la vida y reflexión de nuestros valores y necesidades. Otras maneras de las cuales hemos sido educados ha sido en términos de comparaciones con otras personas y eso bloquea nuestra comunicación.
Otros factores que bloquean la comunicación es:
La negación de la responsabilidad: me haces sentir
Atribuir nuestro comportamiento a algo externo – ” Decido hacer lo que hago porque… ” No porque alguien me hace hacerlo
No estamos acostumbrados a expresarnos en términos de emociones pues no crecimos así. Entonces no nos expresamos de manera que expresamos nuestro sentir.
Estamos habituados a hablar: me siento que tu, me siento incómodo, me siento que no se me hace cuando en realidad para comunicarnos mejor tendríamos que hacer que una emoción sugiera a “me siento enojado, triste, preocupado, feliz” Habría que refinar nuestro lenguaje de emociones y ser más educados en ese aspecto.
Otra cosa además sería que cuando hablamos digamos que lo que queremos y no lo que no queremos, hablar de manera positiva.
Como padres, gerentes y líderes pensamos que podemos exigir – y no es lo mismo que solicitar. Además, el concepto de “merecer” en relación a cambios y a motivación.
Para aplicar la de Carl Roger, habría que confirmar con el interlocutor que en efecto lo que nos dijeron era exactamente cómo lo entendimos. “Déjame te repito lo que creo me quieres decir y me dices si estás de acuerdo”
Con tanta metodología, se nos puede olvidar que lo más importante es que se sirve la vida y que intentamos comprender de manera empática. Cuando alguien nos habla es importante saber que a veces no hay nada que hacer y el solo hecho de escuchar es el fin último. Además, cuando nos enfrentamos a una situación de alto riesgo, es importante ser empáticos ante todo, intentar relacionarnos con lo qué pasa antes de reaccionar a lo que creemos que sucede.
En la resolución de conflictos, tener en cuenta el lenguaje, las necesidades y las emociones cuentan más que el resultado aunque alineados pueden resolver grandes dificultades difíciles.
El Enojo es otra emoción que se dice indica que estamos vivos y expresarnos de una manera indicada para la causa indicada. En ocasiones confundimos el estímulo con la respuesta o las necesidades. En este punto regresa a la parte de nuestra responsabilidad. “Me hace enojar cuando tu haces esto” en lugar de tomar un pausa y analizar la necesidad detrás y comunicarnos de modo que la vida está siendo servida.
Los pasos son estos:
Detente un segundo y respira
Pregúntate: ¿cuáles son las necesidades que no están siendo servidas”
Intenta empatizar y entender- eso no quiere decir que estés de acuerdo.
El enojo no es como lo presentan una motivación para realizar o rechazar una acción indignante. El enojo, según el autor,
es cuando no se han cumplido nuestras necesidades.
El propósito de los cumplidos no es adular ciegamente. Ese tipo de lenguaje aliena lo mejor de la vida que es servirla. Los efectos de los cumplidos son a corto plazo. Cuando se da uno de estos debe tomarse en cuenta el contenido y la sustancia en lugar de alzar egos o pretender humildad.