La Adoración de los Magos y San Jerónimo.
Maestro de nada…especializate
Durante toda mi educación formal nunca fui un estudiante estelar. Me gustaban ciertamente algunas materias hasta que dejaban de ser entretenidas o comenzaban a ser muy difíciles, como las matemáticas o el español. No estoy muy seguro si esto tiene que ver con el sistema educativo público mexicano enfocado a la memorización y a la repetición. Yo lo que quería era jugar, estar afuera, socializar, dejar lo abstracto por lo tangible, inmediato y real.
No fue sino hasta después del bachillerato que me empezó a interesar más en serio la historia, la física, los números y la cultura en general y comencé a leer apasionadamente todo lo que se me atravesaba.
Todo cambió el último año de la preparatoria. A mis 17 años mi intelecto finalmente comenzó a absorber todo lo se le atravesaba con avidez y gozo. Empecé a redescubrir los clásicos, comencé a releer libros de texto de la secundaria de geografía, religión, civismo, matemáticas, filosofía y biología. Algo tarde para salir con honores del bachillerato, justo en tiempo para comenzar a tomar mejores decisiones.
Me propuse leer una mini biografía y una entrada de enciclopedia al día. Tomé cursos de dibujo, piano, guitarra y teatro. Cuando le compartí a un conocido mi recién descubierto amor por el conocimiento, me dejó una frase que se quedó en mi por mucho tiempo: “Andas por todos lados, recuerda que estudiante de todo, maestro de nada”. De manera un poco brusca, lo que terminó diciendo fue que para hacer algo de valor en la vida tenía que especializarme.
Me ha tomado más de 10 años desaprender esa lección.
No hace falta hacer una defensa del valor de especializarse. Hay algo de increíble en encontrar el punto de mayor contribución y concentrar toda la energía posible. El consejo es de hecho ese: “no pierdas el tiempo y especialízate” Los doctores y abogados se especializan por supuesto. Aquí estamos hablando de otra.
Ya sea para encontrar aquello que nos gusta o para integrar en nuestro campo materias diferentes, aprender de todo tiene su chiste.
En las notas de la biografía de Leonardo Da Vinci, así como en las biografías Walter Isaacson, descubrí que es exactamente en la coyuntura entre las ciencias y las artes que se crea aquello que es cualitativamente superior.
Benjamín Franklin estaba interesado en la electricidad, las corrientes del golfo, el sistema postal y cómo establecer gobiernos. Albert Einstein tocaba en su violín a Mozart mientras elaboraba la teoría general de la relatividad para ayudar a ver esos patrones del universo. Y por supuesto Melchor Ocampo estaba interesado en la botánica, en los libros y en la creación de un sistema liberal en México a través de la constitución de 1857.
La clave es estar interesado en todo, ver los patrones y como se conecta todo. Lo que quieres es estar en la intersección de arte y ciencia y estar tomando apuntes de aquello que te interesa. Hay que ver lo más sencillo de los días, el cielo azul, el crecer de las plantas y maravillarnos de ello.
Estudiante de todo…
Leonardo Da Vinci dejó en vida varias obras inconclusas. De las pocas críticas que hay es que su enfoque estaba disperso y que en su momento le interesaba algo más y dejaba el pincel de obras comisionadas para enfocarse en sus apuntes de anatomía entre otras cosas. Se comenta que en su perfeccionismo no podía terminar las pinturas, pero la realidad era que no estaba listo para representar adecuadamente y necesitaba sumergirse en el estudio.
Pero bastan dos ejemplos, uno de ellos queda con el periodo actual: La Adoración de los magos y San Jerónimo.
En 1481 el padre de Leonardo le consiguió la comisión de una pintura acerca del nacimiento de Cristo. Cuando el buen Leo comenzó a elaborar la La Adoración de los Magos, sus multiples actores y factores, se da cuenta que los momentos en tiempo congelados no existen. Los momentos en el tiempo no existen pues están influenciados por el precedente y el que le vendra. Intenta mostrarnos una narrativa pero, para elaborar como él quería todos los cuerpos y la complejidad, le faltan estudios de luz, anatomia y mas. Le faltaba la preparación de conocer mejor las expresiones humanas. Las expresiones de José, de los Magos, de la luz y de la perspectiva. Como la luz de los personajes afecta al otro y como eso tiene impacto en toda la narrativa misma de la obra. Al final, había muchos factores por los cuales él no estaba listo y no podía, aunque fuera por presión política, entregar obras así.
Tenía que regresar a estudiar el cuerpo humano. En sus cuadernos se ve su continua preparación. Así pues, pone a un lado la obra y estudia incesantemente y la termina…20 años después. A su parecer, siempre se puede hacer mejor. Si no estaba listo, lo hace cuando así sea. El otro caso es el trabajo que realizó después de San Jerónimo.
Puesto bajo la lupa, estudios recientes demuestran que Leonardo dejó el cuello de San Jerónimo incompleto por 20 años hasta que sus aprendizajes de los músculos del cuello al girar le permitió terminarlo.
Otros casos increíbles y lo que demuestra de como Leonardo es Leonardo es como en la Última Cena y en la Mona Lisa, conocer a fondo las expresiones humanas le permitió reflejar el movimiento y aquello que es inmortal.
Después de 10 años reaprendí a aprender de todo. He revalorado el conocimiento y a salir de mi. Yo soy más propenso a mantenerse en las ciencias sociales, las humanidades, los clásicos. Ahora salgo de ello y me adentro a la tecnología, al lenguaje de programación, a preguntarme cómo funciona el motor de un carro o un microondas, a todo aquello que, integrándolo en mí, me ayuda a crear mejor arte siendo estudiante de todo.